Aristóteles, definió la metafísica como la "ciencia que estudia el ser en tanto que es un ser".
En su obra Metafísica, Aristóteles sostiene que la metafísica se ocupa de las causas y principios fundamentales del universo y de la realidad en su totalidad.
Para Aristóteles, la substancia es aquello que existe por sí mismo y no en otro, y que constituye el sujeto de los atributos y accidentes.
Además, Aristóteles sostiene que toda substancia tiene una forma y una materia.
En resumen, las bases de la metafísica aristotélica se sustentan en la distinción entre ser y no-ser, la noción de substancia, la teoría de la forma y la materia, y el concepto de acto y potencia.
Estos conceptos son fundamentales para entender la visión aristotélica del universo y de la realidad en su totalidad.